En el encuentro «Hoy es Marketing», líderes del sector destacaron que, en esencia, el marketing es un intercambio entre personas. Se nos recordó que su propósito es generar valor no solo para las marcas, sino también para lo que ofrecen y, fundamentalmente, para las personas detrás de ellas. Este es el núcleo que une todas las tendencias y estrategias discutidas: un marketing humanizado que se centra en la generación de valor.

El análisis de las tendencias actuales sugiere un regreso a lo básico, pero con un matiz: la innovación. Es un equilibrio entre fundamentos probados y la exploración de nuevas fronteras, con el propósito de la marca como pilar central. En este marco, las tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial, no son fines en sí mismos, sino herramientas para realzar nuestro entendimiento y conexión con el cliente, es decir los los valores básicos del marketing: autenticidad, conexión, y conversación.

Este enfoque pone de manifiesto la «obsesión por el cliente», que recalca la importancia de una comunicación auténtica y genuina, propiciando un cambio en la relación entre marcas y consumidores. Estas 

«conversaciones reales» se convierten en canales valiosos para comprender y aliviar los puntos de dolor del cliente, reforzando una experiencia satisfactoria a lo largo de todo el customer journey y no solo el punto de venta.

Se discutió la integración cada vez más profunda entre marketing y ventas, subrayando la importancia de que ambos departamentos trabajen mano a mano para centrar sus estrategias en las necesidades del cliente. Crear productos y servicios desde esta perspectiva fomenta una cultura que no solo pone al cliente en primer lugar, sino que también valora y reconoce el esfuerzo de los empleados.

El futuro del marketing se dibuja, por tanto, con un enfoque dual: abrazar las tecnologías para eficientar procesos, liberando así tiempo para lo que realmente importa, y utilizar esos momentos ganados para profundizar en que las verdaderas conexiones humanas son y seguirán siendo el alma del comercio.

En conclusión, en la era digital, el desafío es no perder de vista que detrás de cada dato y cada interacción, las personas buscan soluciones, experiencias y conexiones reales.